sábado, 25 de diciembre de 2010

Hablando de una galaxia...

Demasiadas cosas para una habitación que no va más allá de los límites impuestos por un amor demasiado grande, por dos personas quizás demasiado pequeñas, por un mundo tan finito para la pasión de aquellos jóvenes, en una habitación algo desordenada y caótica, como era ella, llena de cajas minúsculas, que guardaban cosas asombrosas, como quizás el corazón de él, todo ello guardado en la estrella de un árbol de navidad en una ciudad de una bola de nieve, guardada en lo más lejano del mundo y que sólo el cielo la posee.

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