lunes, 4 de abril de 2011

Amaneceres detrás de unas sabanas

Exacto, preciso, perfecto. Tan puro, tan fresco, tan sencillo... Como el amanecer detrás de mi cielo, como los besos que te regale y aun siguen guardados, como las noche que derramamos en mi cama, las subida al mirador, las miradas que brotaron en mi alma sin quererlo. Vuelvo a aparecer tras el cristal de mi realidad, resucito entre una multitud que ya no es la mía, TE ENCUENTRO a mi lado de la cama... tan fundidos, tan calmados, tan nuestros, tan tuya y tan de nadie. El sol sale por la ventana, como la alegría sale de mi cuerpo, como el éxtasis recorre mis venas y el ansia por contarte esto nace. Como las nubes que se despiertan, como la lluvia que nos cae por el cuerpo, y la pasión desenfrenada de dos jóvenes locos. Locos, tan locos, tan jóvenes, tan simple. Como el amor explota en nuestra piel y el alma se escapa de nuestros cuerpos... tan solo para darnos un simple beso, que durará mas de lo esperado. Tres días duró la madrugada, atrapados por unas sabanas blancas, con la sensación del deber bien hecho. Que bien lo hicimos. Que bonito pensar que existe alguien detrás de estas cuatro paredes, que aun hoy día, siguen atrapándome algunas noches. Puede, tal vez, quizás..., solo quizás, esta sea la noche perfecta para hundir mis puños en la Luna.

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