lunes, 4 de julio de 2011

Aceptar verdades.

Razones y sinrazones, verdades como puños. Sentimientos que gritan en una noche de tormenta. La expresión de mi cara no presagia nada bueno.
Todo se resume en una decepción de la vida en su totalidad, en el encierro de una rutina intensamente agotadora por ser injusta, lo que produce impotencia y a su vez la nombrada decepción.
Y ese sentimiento, la decepción, es como un pozo sin fondo. Es bajar la mirada, algo roto en el alma. El alma, hay personas que no tienen alma, hay personas que no saben abrazar, hay personas que no saben amar.
Me duele pensar que hay quien carece de bondad, me duele pensar en el dolor, me duele pensar que hay que pensar mal para acertar.
Estoy tranquila, a pesar de todo. Alguien entró hoy en mi cuarto, me abrazó, y me dijo que no era importante. Sentí algo mas que un abrazo, y aunque esta noche parezca una noche sin fin, se que cerraré los ojos y cuando despierte el sol brillará con fuerza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario