Eternamente eterna, esta noche me darás fuerzas para no llorar. Perdona si me tiembla la voz, perdona si desde mi ventana no se ven las estrellas esta noche, perdona por estar en otras tierras y no poder acompañar a tu mamá hoy. Perdona si te miro con ojos extraños, o si mis ojos te dicen lo que siento. Perdona si últimamente mis miradas no son a la luna, y mis triunfos, no los esperados. Ojalá te tuviese conmigo, ojalá. Quizás nunca debí darlo todo, quizás me precipité al vacío con los ojos tapados. Es complicado todo esto ¿sabes? Es complicado pedirte un abrazo, es complicado pedirte que hablemos, es complicado que consigas detener mis lágrimas. Es complicado desahogarse. Ha sido un verano muy intensos, emocionalmente agitado. Con lágrimas, con sonrisas, con amor. Con amor del bueno. De ese que te llega dentro, de ese que recorre cada uno de tus recovecos, haciéndote aspirar a más, a lo más alto, a lo más grande. Tanto como lo eres tú.
Perdona si mis días no terminan con una mirada de triunfo al cielo. Perdona por darte tanto. Nunca supe que pasaría todo esto.
Aún así, tendme presente, cariño. Siempre seré tuya, amor. Siempre. Sara
No hay comentarios:
Publicar un comentario