Y se dejan escapar dudas en su mente sobre aquellas maravillosas palabras dichas una noche de verano, mientras se besaban a la voz de una tormenta tropical. El cielo, teñido de nubes que no presentían nada bueno. La calle, los árboles, todos en calma, eran perfectos. Él era perfecto. La noche iba a ser perfecta. Estaban enamorados. Se les escapaban "te quiero" como gotas empezaban a caer por segundos en el suelo. Y se miraban. Y sus miradas podían traspasar en esos momentos, todas las barreras que la vida les hubiese puesto. Sus palabras, verdaderas, hacían más excitantes la realidad.
A pesar de haber pasado 6 meses justo desde aquella preciosa historia, que parecía sacada de una película, no consigo olvidarla. Últimamente no paro de pensar. Pienso en qué pasa, en qué está pasando con todo esto, contigo, conmigo, con terceras personas. Oh, dios. Odio esta situación. Si tan verdaderas que parecían sus palabras y si esa historia tan de película que parecía. ¿Por qué no tuvo un final feliz? ¿Por qué no se quedo con ella en su regreso? ¿Por qué?, ¿por qué?, ¡¿Por qué?!
¿Qué, por qué? (y por primera vez, encuentro respuesta a algo preguntado). Nunca hubo un final, nunca lo ha habido. Todavía estoy a tiempo de cambiar esa historia. ¡Manejemos al destino!... ¿Sabes? Aun así nunca me rindo, nunca lo haré. Y a veces duele, y a veces se agradece...
PD: Vuelve a mirarme tan intensamente, que tu mirada pueda traspasar la mía. Haz que sea inolvidable, haz que sea diferente, único... Secreto. Tuyo, mío. Nuestro. Algo inolvidable.
Prométeme que lo harás...
He encontrado este blog y realmente me siento muy identificada con lo que escribes (este texto especialmente) y me gusta mucho la manera que tienes para expresarte.
ResponderEliminarTe sigo, un beso :)