Dios, ya no sé que coño escribir. Pero quiero hacerlo. Quiero hacerlo y punto, ¿sabes?
Y aquí me encuentro, ojeando cosas para ver si me viene esa inspiración divina.
Y es que todo sigue igual. Tacho, añado alguna palabra. El corazón intenta sentir lo que escribo, al menos hasta que termine de escribir. A veces lo consigo, y a veces no. Es como actuar. Actúo conmigo misma... y me encanta hacerlo. Pero hoy no estoy para nada ni para nadie. Estoy enfadada contigo, conmigo, con él, con ella, con ellos. Con el mundo. Con la vida.
Otra día más con un nudo en el estómago, unas ganas terribles de echar a correr, reteniendo las lágrimas para que nadie me vea llorar. ¿Por qué las personas cuando estamos mal escuchamos canciones tristes? ¿Nos hacen sentir mejor? ¡No! Todo lo contrario... Nos hacen llorar, profundizan en nuestras heridas hasta el punto de hacernos sentir mas desgraciados y mas débiles. Somos masocas, y nos encanta. La música es el reflejo de nuestros sentimientos. Estamos mal y parece que hacemos cosas para estar peor. Leemos mensajes de texto en nuestros móviles de tiempos antiguos que queremos que vuelvan, y lloramos. Vemos fotos, escuchamos canciones que también traen recuerdos. ¿Todo para qué...? Para llorar. Llorar. Lloramos tanto por tristeza y tan poco por felicidad...
Y es que hay veces que las cosas no salen como espero. Que tengo baches y caídas, decepciones quizá... Situaciones que me producen fatiga, caras largas y tristes. Se juntan sentimientos que no deben de mezclarse, que normalmente hacen balanza para que no esté mal, ni tampoco extremadamente feliz. Se mezclan y me hacen bajar de las nubes, me hacen sentir nada, me hacen incluso no existir. Y quiero dejar de pensar, poner la mente en blanco. Coger aire profundamente y decir me da igual. Paso de todo. Paso de ti. Pero no, y no sé qué decir, no entiendo nada. Se me olvidó cómo actuar en momentos como estos, o es que a lo mejor nunca supe llevar este tipo de situaciones. Aunque creo que nunca se está preparado para muchas cosas, porque cada una es distinta a la anterior. Y joder, me siento lejos de las personas que están a mi lado, que estoy sola aunque no lo esté. Y sinceramente, nadie sabe lo que me está ocurriendo, por que yo nunca fui de contar mis malos ratos.
En fin... solo espero que las aguas vuelvan a su cauce. Porque no, no aguanto ni un minuto MÁS así ¿Sabes? Porque ya no puedo, porque me vengo abajo, y no quiero caer otra vez. NO, No, no...
Extrañamente extraña. Sara
No hay comentarios:
Publicar un comentario