lunes, 3 de mayo de 2010

Ya no sé ni para que escribo estas historias absurdas. No llevan a ninguna parte. Escribo pensamientos, sueños, eso sobre todo, cosas irreales que no sucederán nunca. Quizás lo haga para evadirme un poco de mis problemas. Me engaño, creo que es una vía de escape hacia un mundo imaginado.
Hoy, día soleado, parezco ni percibirlo, pocas horas de clase, y un ánimo devastador. No me encuentro mal por nada en especial. Creo que ese es el motivo. Ya no queda nada especial. Grito SOCORRO, pero nadie me escucha. Socorro. Socorro. Todos se tapan los oídos, me ignoran. No quieren escucharme, no quieren entenderme, no quieren responderme. Y aquí me encuentro, sin saber muy bien qué es lo que me conviene. ¿Seguiré mucho tiempo así? No quiero, no.
Estoy nerviosa, tengo un nudo en el estómago que no me deja en paz.Me encuentro vacía por dentro, mi mente se evade de todos los problemas ajenos, estoy distante, no encuentro motivaciones, ya no. Y duele, duele, porque yo siempre fui de luchar. Pero hoy parece que todo se me viene abajo. Hoy las lágrimas no se esconden, quieren salir al exterior para expresar lo que siento. Y siento, que me quedo sin fuerzas, metas, ilusiones, sin un alguien, alguien a quien querer día y noche, alguien que me distraiga cuando estoy triste, alguien, alguien, en fin todos sabéis para que se necesita el amor.
Hoy no me encuentro con fuerzas, ayer tampoco, hace una semana menos, pero en fin, hay que ser valiente, y afrontar todas los obstáculos que la vida te pone. No prometo nada, pero lo intentaré... Aunque seguiré escuchando canciones tristes, leyendo tablones tristes, y tomando café amargo, seguiré llorando, hasta que descargue toda esta tristeza que hay en mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario