lunes, 31 de enero de 2011

Puedo contar contigo para hablar de dolor...

Tan solo para buscarte, recorrería todo el mundo. Navegaría por todos los mares, si en el fondo del mar te hallases. Desearía tocar tu piel en este instante, porque me hace grande el sentirte. El tiempo es solo tiempo, un cúmulo de números que dictan de manera contradictoria el momento de cada cosa, de cada sentimiento, de cada momento, que a veces deberían durar un segundo de más. Desearía volver a apostar uno contra mil. Ojalá esta noche el pasado no hiciera mella en mí, ojalá tuviese tu hombro para volver a respirar tranquila, porque solo tú, conseguías que mi corazón latiera al ritmo que marca el mundo.
El paso del tiempo duele algunas noches, una más en la que decididamente, eché la mirada al suelo, pensado en sueños, en vidas ajenas que me llenarían si fuesen la mía, en vicios… cuando pienso en vicios, pienso en un beso largo y sucio, en una mirada frenética, en un despertar de cielo azul cerúleo.
Me gustaría volver a encontrar esa mirada, adoraría que estuvieses aquí para detener esa lágrima que recorre mis mejillas, diciéndome, hoy cielo, no es tu noche, pero tranquila, estoy aquí. Hace tiempo que el amor no llama a mi puerta, y ¿sabes? lo necesito para sentirme viva. Me gustaría despertarme por las mañanas y sentir que tengo a alguien que ver, que mi vida no es perfecta, pero que consigues que no pierda el equilibrio. Ganas de nadar en un mar de sábanas, como dice esa canción. Quizás solo sea el aire que corta el silencio que se palpa en mi habitación a oscuras o el sentimiento de llegar a ser y quedarse en la almohada, pero esta noche amor, no me siento parte un universo.

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