Quiéreme, aunque sólo sea tres segundos. Los voy a aprovechar como nadie, enserio. Dámelos. Serán la droga que me calme durante un tiempo. ¿Cuánto? No sé, más bien poco. Lo reconozco, me cuesta vivir sin tí. Y mis manos tiemblan al escribir lo que siento.
Frío. Escalofríos. Sudores. Frío. Escalofríos.
Dame algo. ¡Dámelo rápido!.. Sólo tres segundos. Dámelos porfavor, no quiero más súplicas indecentes. Me estás quitando de tí. Tú, mi droga más excitante.
Y ¡no!, no te vallas. Espérame, que quiero ir contigo hasta el fin del mundo. Contigo, el único que me ha escuchado sin juzgarme; que me has aconsejado sin elegir por mí; que ha confiando en mí sin exigirme; que me ha ayudado sin que lo pidiera; que me proteje sin mentirme; que conoce mis defectos, los acepta y los intenta cambiar sin obligarme a hacerlo; que ha conseguido sacarme sonrisas mientras los demás no podian. Mi vida ha aprendido a vivir contigo, y preferiría regalar mi aliento a estar viviendo sin ninguna razón, ni una emoción, sin ti. Y tú, ese ser tan IMPERFECTO, que pareciste creado por los dioses del olimpo.
Y, ¿acaso no me merezco aunque solo sean dos segundos?
No, ¿verdad?
Ya me da igual, solo quería ser feliz.
Que ganas de ir contra el viento, no detenerse jamás y pensar que con fuerza todo se hará realidad... pero ahora no tengo fuerzas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario