
Me encuentro aquí, sentada en mi cama y con la libreta negra, sí, sí esa en la que escribo las pequeñas historias que se me pasan por la cabeza cuando he bebido un poco, demasiado, esa en la que escribo poesías sobre las muchas lágrimas que he derramado por ti, o sobre cosas insignificantes que no tienen sentido alguno, o.. no sé … tal vez esto, que quizás te suene un poco raro, pero jamás he escrito sobre algo así ,algo que me acaba de suceder, algo tan... ¿especial?
¡Dios! Creo que es el momento más feliz de mi vida, nos hemos besado, por primera vez, después de tanto tiempo esperándote.
Sinceramente, no encuentro palabra en el diccionario, que revele mi estado emocional en estos momentos o, espera, creo que ya la he encontrado. Creo que saldrá algo bueno de esta palabra, escribiré todo lo que ésta me produce.
Sí, definitivamente esta es la que buscaba. Describe perfectamente todo lo mejor del mundo: LA FELICIDAD.
Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico ¡Qué gozada! es lo mejor del mundo... Mejor que una copa de Campari , mejor que una de whisky irlandés, mejor que un tequila, Vodka, Jack daniel’s o Eristoff Black… Mejor que unas croquetas caseras de mamá. Mejor que una tortilla de patatas. Mejor que el jamón, huevos duros con lechuga, revueltos, fritos, estrellados, con chorizo, con tomate y atún. Mejor que un dulce a media mañana. Mejor que escuchar tu canción preferida en la radio. Mejor que escuchar “I gotta a feeling” cuando te estás arreglando para una noche de fiesta. Mejor que encontrar el vestido perfecto tirado de precio. Mejor que un atardecer en la playa. Mejor que saltar en los charcos con unas bailarinas. Mejor que conocer a nuevos amigos o pasar un rato con los viejos. Mejor que las cosquillas que te recorren todo el cuerpo al despegar el avión. Mejor que reírnos de nosotros mismos. Mejor que reírse tanto que te duelan hasta las mandíbulas. Mejor que quedarse tumbado en la cama escuchando la lluvia caer. Mejor que un baño de espumas y champagne. Mejor que volar. Mejor que la droga. Mejor que los amigos…
Ese beso, suave pero intenso, me heló y me quemó los labios a la vez. Fue tan pasional e inocente. Fue un momento de éxtasis y emoción, la magia del primer encuentro… Mejor que la libertad… sin más… Mejor que la vida.
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