Tenía unas ganas irremediables de sentir indiferencia antes lo hechos que me acontecen, quería que las dudas que me asaltasen la cabeza fueran respondidas con el más intenso resoplo..."¿Qué más da?"
Una vez leí que si querías ser feliz, debías decírtelo y creértelo, y al final de los 7 días de la semana lo serías. Es cierto. Nada como la autoconvicción con uno mismo para alcanzar la tranquilidad que se necesita a veces. Tiendo a preguntarme: ¿si evito las preguntas que me asaltan la cabeza repetidas veces, desaparecerá la duda en mi?
Me gustaría pensar que si, que las cosas se solucionan solas, o simplemente si las dejas pasar. Pero no creo que esa sea yo. No creo que sea capaz de aguantarme mis ganas de gritar lo que siento. No creo que sea capaz de reprimirme, de no volver a hacerme preguntas idiotas y retóricas sobre él, sobre qué será de nosotros dentro de X tiempo, a dónde vamos...
Y tú sin embargo, estás tan tranquilo, tan taciturno, un poco imbécil a veces, pero feliz. Miras la vida con otros ojos, y parece que funciona, pero no sé cual es el mecanismo. No te inmutas ante nada, o pareces no hacerlo, y admiro esa capacidad para pasar de todo, pero he de reconocer que me irrita a veces. Pareces tener el control... y eso me da tanta envidia.
Pero todo se resume en el fin de mis inconformidades con la vida. Algunos me dicen que no es para tanto, "confórmate con lo que tienes, que es no está nada mal por ahora". Pero me niego a decir que si siempre, a reír por la mañana y llorar por las noches, a que las expectativas de mis sueños se queden cortas. Porque no, yo no soy así. Lo que amo realmente, lucho hasta conseguirlo. Y yo quiero amor del bueno, quiero que me quieran mucho, y que me lo demuestren, quiero querer hasta que me sangre el alma. Y si soy joven, y no sé ni siquiera un palmo sobre la vida, todos están hartos de decirmelo, pero todos debemos caer y levantarnos solos muchas veces en el camino. Solo así se aprende, a base de experiencias, y yo quiero vivir tantas como pueda. No quiero arrepentirme cuando pasen los años de no haber vivido lo que me tocaba, no quiero reproches personales.., quiero mirar atrás y sonreír, y estar orgullosa de lo que he sido, lloraré, porque llorar sana y calma, pero espero secar más lágrimas ajenas que propias
domingo, 8 de enero de 2012
1984
Lo atrajo hacia sí, de modo que quedaron de rodillas frente a frente.
-Oye, cuantos más hombres hayas tenido más te quiero yo. ¿Lo comprendes?
-Sí, perfectamente,
-Odio la pureza,odio la bondad. No quiero que exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que todo el mundo esté corrompido hasta los huesos.
-Pues bien, debo irte bien, cariño. Estoy corrompida hasta los huesos.
-¿Te gusta hacer esto? No quiero decir simplemente yo, me refiero a la cosa en sí.
-La adoro.
Esto era sobre todas las cosas lo que quería oír. No simplemente el amor por una persona sino e instinto animal, el simple indiferenciado deseo. Ésta era la fuerza que destruiría al Partido. La empujó contra la hierba entre las campanillas azules. Esta vez no hubo dificultad. El movimiento de sus pechos fue bajando hasta la velocidad normal y con un movimiento de desamparo se fueron separando. El sol parecía haber intensificado su calor. Los dos estaban adormilados. Él alcanzó su desechado mono y la cubrió parcialmente.
Al poco tiempo se durmieron profundamente. Al cabo de media hora se despertó Winston. Se incorporó y contempló a Julia, que seguía durmiendo tranquilamente con su cara pecosa en la palma de la mano. Aparte de la boca, sus facciones no eran hermosas. Si se miraba con atención, se descubrían unas pequeñas arrugas en torno a los ojos. El cabello negro y corto era extraordinariamente abundante y suave.
Este cuerpo joven y vigoroso, desamparado ahora en el sueño, despertó en él un compasivo y protector sentimiento. Pero la ternura había sentido mientras escuchaba el canto del pájaro había desaparecido ya.
Le apartó el mono a un lado y estudió su cadera. En los viejos tiempos, pensó, un hombre miraba el cuerpo de una muchacha y veía que era deseable y aquí se acababa la historia. Pero ahora no se podía sentir amor puro Ninguna emoción era pura porque todo estaba mezclado con el miedo y el odio. Su abrazo había sido una batalla, el clímax una victoria. Era un golpe contra el Partido. Era un acto político.
George Orwell 1964
-Oye, cuantos más hombres hayas tenido más te quiero yo. ¿Lo comprendes?
-Sí, perfectamente,
-Odio la pureza,odio la bondad. No quiero que exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que todo el mundo esté corrompido hasta los huesos.
-Pues bien, debo irte bien, cariño. Estoy corrompida hasta los huesos.
-¿Te gusta hacer esto? No quiero decir simplemente yo, me refiero a la cosa en sí.
-La adoro.
Esto era sobre todas las cosas lo que quería oír. No simplemente el amor por una persona sino e instinto animal, el simple indiferenciado deseo. Ésta era la fuerza que destruiría al Partido. La empujó contra la hierba entre las campanillas azules. Esta vez no hubo dificultad. El movimiento de sus pechos fue bajando hasta la velocidad normal y con un movimiento de desamparo se fueron separando. El sol parecía haber intensificado su calor. Los dos estaban adormilados. Él alcanzó su desechado mono y la cubrió parcialmente.
Al poco tiempo se durmieron profundamente. Al cabo de media hora se despertó Winston. Se incorporó y contempló a Julia, que seguía durmiendo tranquilamente con su cara pecosa en la palma de la mano. Aparte de la boca, sus facciones no eran hermosas. Si se miraba con atención, se descubrían unas pequeñas arrugas en torno a los ojos. El cabello negro y corto era extraordinariamente abundante y suave.
Este cuerpo joven y vigoroso, desamparado ahora en el sueño, despertó en él un compasivo y protector sentimiento. Pero la ternura había sentido mientras escuchaba el canto del pájaro había desaparecido ya.
Le apartó el mono a un lado y estudió su cadera. En los viejos tiempos, pensó, un hombre miraba el cuerpo de una muchacha y veía que era deseable y aquí se acababa la historia. Pero ahora no se podía sentir amor puro Ninguna emoción era pura porque todo estaba mezclado con el miedo y el odio. Su abrazo había sido una batalla, el clímax una victoria. Era un golpe contra el Partido. Era un acto político.
George Orwell 1964
lunes, 26 de diciembre de 2011
68
Porque dejarse vencer es de débiles, y tú no eres débil. Odias la debilidad.
Por eso sigues ahí, y seguirás hasta cuando decida tomar las riendas, porque ahora tú eres su ángel, y eso no cambiará jamás.
Llorarás, porque llorar sana y calma. Pero secarás más lágrimas ajenas que propias, y en todo esto consiste querer a alguien...
Sentir que es parte de ti, sentir su dolor en tu piel y sentir al sol brillar cuando sonríe.
Es bonito tener a personas que te quieran, pero es más bonito aún tener personas a quien querer...
261211
Empiezo a hacerme preguntas, no puedo dormir. Me siento mal, y no es algo físico realmente, mas bien problemas del corazón. Cientos de preguntas me acribillan cada noche, aunque antes de poder contestarlas, intento quedarme dormida,Y así suelen pasarse, noche tras noches, sin que nadie les de respuesta .Me pregunto cuantas personas han pasado por mi vida y han llegado a rozarme por dentro... es cierto que no son muchas, pero si las suficientes. En cambio siempre me he preguntado a cuantas personas les he sido importante en algún momento de su vida, cuanto tiempo lo fui, si aun sigo siéndolo, o simplemente.... Me abruma la idea de pensar que personas que un día lo fueron todo para mi y yo, supuestamente para ella, me hayan mentido. Y aunque a estas alturas tan solo debiera sentir indiferencia, me duele, me duele haberme creído aquellas mentiras que me susurraste un día al oído, que los te quiero no hayan significado nada. Y aunque quiera negarlo, me sigue aterrando la idea de enamorarme de alguien que no lo llegue a estar de mi. ¿Se habrá enamorado de mi alguien alguna vez en su vida?.... En el aire dejo la pregunta, quizás algún día la respuesta sea. si.. ¿Sabes? A lo largo de mi corta existencia, he tenido motivos para desconfiar de la gente, para no volver a creer en eso del amor, y aunque esta confianza tan ciega que me invade el espíritu, muchas personas no la encuentran recomendable, siendo sincera, me gusta que dentro de mi halla alguien o algo que no me quite las ilusiones, los sueños. Peco de idealista y es cierto que ando tientas por la vida, pero esta es la manera en la que estoy decidiendo vivir, es la manera en la que me estoy planteando crear mi universo, y de la manera que me gustaría formar parte del tuyo, si me dejas claro...
Creo que el mundo es demasiado pesimista, creo que las personas cada vez lo son mas. Ríe, baila, no sé vive... El amor irá y marchará muchas veces en tu vida, pero cada paso mal dado te ayudara a dar los tres siguientes. Se de esa clase de persona que sabe lo que tiene cuando lo tiene... Se de esa clase de personas que disfruta mas con los que están a su alrededor, de las que no malgasten su tiempo pensando en los que se fueron, si no en los que están por venir... de las que , a pesar de todo, encuentran un motivo por el que reír cada día, por el que seguir luchando pese a las adversidades que se le presentan... Creo que la verdadera felicidad es eso, en valorar a todas esas personas que no se conforman con su propia felicidad, si no, que luchan porque tu también lo seas... Deberíamos agradecer más y quejarnos menos. Ese será mi primer y único compromiso para este 2012
Creo que el mundo es demasiado pesimista, creo que las personas cada vez lo son mas. Ríe, baila, no sé vive... El amor irá y marchará muchas veces en tu vida, pero cada paso mal dado te ayudara a dar los tres siguientes. Se de esa clase de persona que sabe lo que tiene cuando lo tiene... Se de esa clase de personas que disfruta mas con los que están a su alrededor, de las que no malgasten su tiempo pensando en los que se fueron, si no en los que están por venir... de las que , a pesar de todo, encuentran un motivo por el que reír cada día, por el que seguir luchando pese a las adversidades que se le presentan... Creo que la verdadera felicidad es eso, en valorar a todas esas personas que no se conforman con su propia felicidad, si no, que luchan porque tu también lo seas... Deberíamos agradecer más y quejarnos menos. Ese será mi primer y único compromiso para este 2012
martes, 13 de diciembre de 2011
Conformista
Si me preguntas si me gusta tu compañía, la respuesta es sí. Sin embargo, si quieres saber si puedo vivir sin ti, la respuesta también es si.
Clara, sencilla, directa. Ya no reina en mí esa necesidad de necesitarte, por una vez soy conformista con el momento. Adoro tus besos, me gusta gustarte, sigo feliz aquí, en mi habitación de color rosa, en mis cuatro paredes que hoy me arropan, porque saben que hace demasiado frio ahí fuera. Me encuentro en el punto exacto en el que he sabido compensar mi felicidad con los malos momentos, y sobre todo he sabido valorar lo que tenía cuando lo tenía. Siempre he pensado que la ambición es buena, el ser ambicioso en sí, pero también soy de las que se preguntan cuál es el límite hasta el inconformismo.
Quizás sea la navidad que se aproxima ante nosotros, o la ansiada madurez que empieza a brotar en las raíces de mi alma, unas manos inesperadas que vinieron a darme un abrazo o tal vez, tan solo fueron unas palabras de ánimo, de alguien que en su día fue especial para mí. Mucho en lo que pensar y poco de lo que preocuparse. Aún así, sigo esperando a esa persona que venga para quedarse, aunque su llegada ya no me impacienta. Cuando tenga que venir, vendrá, y yo lo sabré y... él también.
Agradezco la fuerza que me alcanzó en los momentos más duros, me siento orgullosa de mi misma. No me rindo ante las adversidades, y aunque todavía es demasiado pronto para cantar victoria, puedo decir que quizás este sea el equilibrio que necesitaba...
Clara, sencilla, directa. Ya no reina en mí esa necesidad de necesitarte, por una vez soy conformista con el momento. Adoro tus besos, me gusta gustarte, sigo feliz aquí, en mi habitación de color rosa, en mis cuatro paredes que hoy me arropan, porque saben que hace demasiado frio ahí fuera. Me encuentro en el punto exacto en el que he sabido compensar mi felicidad con los malos momentos, y sobre todo he sabido valorar lo que tenía cuando lo tenía. Siempre he pensado que la ambición es buena, el ser ambicioso en sí, pero también soy de las que se preguntan cuál es el límite hasta el inconformismo.
Quizás sea la navidad que se aproxima ante nosotros, o la ansiada madurez que empieza a brotar en las raíces de mi alma, unas manos inesperadas que vinieron a darme un abrazo o tal vez, tan solo fueron unas palabras de ánimo, de alguien que en su día fue especial para mí. Mucho en lo que pensar y poco de lo que preocuparse. Aún así, sigo esperando a esa persona que venga para quedarse, aunque su llegada ya no me impacienta. Cuando tenga que venir, vendrá, y yo lo sabré y... él también.
Agradezco la fuerza que me alcanzó en los momentos más duros, me siento orgullosa de mi misma. No me rindo ante las adversidades, y aunque todavía es demasiado pronto para cantar victoria, puedo decir que quizás este sea el equilibrio que necesitaba...
domingo, 27 de noviembre de 2011
Para cada persona que (m)(h)e amado.
Una vez eché de menos... Eché de menos fundirme en esa piel pura y tersa, eché de menos recorrer cada poro de su alma, cada lunar de su espalda, cada trocito de su vida que no fue descubierta. Eché de menos tocar suavemente sus labios con mis dedos , sin llegar a besarlos, simplemente, sentir esa sensación, como si estuvieran a punto de prender la mecha de fuegos artificiales, y al llegar a lo más profundo de él, explotar.
Aquella noche eché de menos, y lloré. Y no fue un llanto normal, no. Lloré de rabia, de impotencia al no tenerle. Y lloré también, por cada beso que anhelaba, por todas esas sonrisas que fueron robadas, por cada caricia en los más hondo de mi piel, por cada mariposa que fue escapando de mi estomago aquel verano del 72, por cada experiencia vivida, por las subidas al mirador en plena madrugada, por esas largas conversaciones acerca del futuro, de viajes, de vida, por todas esas noches que nos quedamos sin aliento.., y cada beso en el lado oeste de mi mundo.
Pero también lloré para darles las gracias, por la felicidad tan plena que llegué a alcanzar algunos días de mi vida, por esos te quiero que acallaban cualquier duda que albergara nuestra mente. Sigo brindando a tu salud, nunca dejaré de hacerlo. Y por dar las gracias, solo me cabe regalar palabras. Ellas son una parte fundamental de mi vida, son las que haces que conozcas a mi yo más profundo, son aquellas que me escuchan cuando nadie más quiere hacerlo. Son lo más valioso con lo que puedo obsequiaros, y lo hago, porque no quiero que quede nada por decir, ninguna duda. Esta soy yo, estas son mis palabras, son mi sensación, son las única con la que puedo pedir perdón, con las que puedo perdonar, y te las regalo por lo que siempre fuiste, eres y serás para mí.
Aquella noche eché de menos, y lloré. Y no fue un llanto normal, no. Lloré de rabia, de impotencia al no tenerle. Y lloré también, por cada beso que anhelaba, por todas esas sonrisas que fueron robadas, por cada caricia en los más hondo de mi piel, por cada mariposa que fue escapando de mi estomago aquel verano del 72, por cada experiencia vivida, por las subidas al mirador en plena madrugada, por esas largas conversaciones acerca del futuro, de viajes, de vida, por todas esas noches que nos quedamos sin aliento.., y cada beso en el lado oeste de mi mundo.
Pero también lloré para darles las gracias, por la felicidad tan plena que llegué a alcanzar algunos días de mi vida, por esos te quiero que acallaban cualquier duda que albergara nuestra mente. Sigo brindando a tu salud, nunca dejaré de hacerlo. Y por dar las gracias, solo me cabe regalar palabras. Ellas son una parte fundamental de mi vida, son las que haces que conozcas a mi yo más profundo, son aquellas que me escuchan cuando nadie más quiere hacerlo. Son lo más valioso con lo que puedo obsequiaros, y lo hago, porque no quiero que quede nada por decir, ninguna duda. Esta soy yo, estas son mis palabras, son mi sensación, son las única con la que puedo pedir perdón, con las que puedo perdonar, y te las regalo por lo que siempre fuiste, eres y serás para mí.
martes, 22 de noviembre de 2011
Crecer, vivir, creer
Atada a unas cuerdas que empiezan a llenarse de sangre, aferrarme a una mano que ya no existe, volver a caer en la misma mierda de siempre, y al anochecer derrumbarme ante el techo de mi imaginación, ante la absurda idea de preguntarme ¿Por qué?
Mi droga es el amor, y yo estaba desintoxicándome, estaba empezando a comprender por qué no podía ser, más bien estaba auto-convenciéndome de que no podías ser tú. Y de repente, vuelves a aparecer para poner mi mundo patas arriba. Qué locura... Nadie puede imaginar por un instante, la manera en que un día me tembló la voz, nadie puede llegar a experimentar este grado de rabia, de impotencia, de decepción ante mí misma, como el que siento yo en este momento. Y es tan frustrante darse cuenta de la realidad, es tan frustrante que aparezcan las respuestas que un día necesité y no estuvieron, y de repente, ¡zas!, regresan cuando me encuentro justo en el medio de una fina cuerda sobre el mas precipitado vacio.
¿Miedo?
Miedo.
No sé cómo encajar esto, no sé qué hacer. Jamás me he encontrado tan perdida como me encuentro esta noche...
¿Sabes? Un día me preguntaste porque había cambiado tanto, porque ya no era la misma, porque me había vuelto como todas las demás. Y te respondí que tenías razón, y me pregunté a mi misma porque lo había hecho. Porque deje de renunciar a mis principiosm, a mis ideas. Pues bien, he encontrado la respuesta.
Creo que tan solo una vez fui de esa clase de personas que se aferran a algo o alguien como salvavidas, creo que tan solo una vez en mi vida (aunque algunas veces haya dicho lo contrario) he apostado todo lo que tenia. Y lo hice porque jamás había estado tan convencida y segura de algo y de alguien como lo había estado yo contigo.
A lo largo de estos meses he creado una relación muy fuerte conmigo misma, he creado unos vínculos especiales con mi alma. He aprendido que significa madurar (no quiere decir que aun lo haya experimentado en su totalidad), estoy aprendiendo a dominar mis sentimientos, a olvidarme de lo que un día nos unió, el porqué fuiste tú y no otro cualquiera. Estoy creando mi filosofía de vida, una nueva relación entre mi mente y mi (co)razón. Si cambiar los errores que cometí en el pasado significa madurar, si, estoy madurando. Si he cambiado tantas cosas creo que es por eso, porque alguna vez fui de esa clase de personas que lloraban regularmente una vez a la semana, que se vestía para los demás y no para sí misma, que conseguía sacar una sonrisa a personas tristes, sin conseguir si quiera una para ella misma. Y si, es cierto que sigo dependiendo mucho de la atención que la gente presta en mi, que necesito del cariño de alguien para poder mantenerme firme y no caer, pero estoy convenciéndome de que hay caminos que se recorren sola, que la paciencia es nuestro mejor amigo y que..., que hemos venido para ser felices, para vivir, para disfrutar, y lo gracioso es que de esa cosa tan simple me he dado cuenta hace tan solo unos meses. Yo antes vivía esperando acontecimientos que se quedaban a la altura de mis rodillas, esperando a personas que no estaban a la altura de mi amor... Y no, yo no quiero volver a ser la de antes, tampoco en este monstruo superficial en el que me estaba convirtiendo... quiero ser, SIMPLEMENTE, lo que el alma me pida en cada momento y sencilla, tal vez, como la vida misma...
Mi droga es el amor, y yo estaba desintoxicándome, estaba empezando a comprender por qué no podía ser, más bien estaba auto-convenciéndome de que no podías ser tú. Y de repente, vuelves a aparecer para poner mi mundo patas arriba. Qué locura... Nadie puede imaginar por un instante, la manera en que un día me tembló la voz, nadie puede llegar a experimentar este grado de rabia, de impotencia, de decepción ante mí misma, como el que siento yo en este momento. Y es tan frustrante darse cuenta de la realidad, es tan frustrante que aparezcan las respuestas que un día necesité y no estuvieron, y de repente, ¡zas!, regresan cuando me encuentro justo en el medio de una fina cuerda sobre el mas precipitado vacio.
¿Miedo?
Miedo.
No sé cómo encajar esto, no sé qué hacer. Jamás me he encontrado tan perdida como me encuentro esta noche...
¿Sabes? Un día me preguntaste porque había cambiado tanto, porque ya no era la misma, porque me había vuelto como todas las demás. Y te respondí que tenías razón, y me pregunté a mi misma porque lo había hecho. Porque deje de renunciar a mis principiosm, a mis ideas. Pues bien, he encontrado la respuesta.
Creo que tan solo una vez fui de esa clase de personas que se aferran a algo o alguien como salvavidas, creo que tan solo una vez en mi vida (aunque algunas veces haya dicho lo contrario) he apostado todo lo que tenia. Y lo hice porque jamás había estado tan convencida y segura de algo y de alguien como lo había estado yo contigo.
A lo largo de estos meses he creado una relación muy fuerte conmigo misma, he creado unos vínculos especiales con mi alma. He aprendido que significa madurar (no quiere decir que aun lo haya experimentado en su totalidad), estoy aprendiendo a dominar mis sentimientos, a olvidarme de lo que un día nos unió, el porqué fuiste tú y no otro cualquiera. Estoy creando mi filosofía de vida, una nueva relación entre mi mente y mi (co)razón. Si cambiar los errores que cometí en el pasado significa madurar, si, estoy madurando. Si he cambiado tantas cosas creo que es por eso, porque alguna vez fui de esa clase de personas que lloraban regularmente una vez a la semana, que se vestía para los demás y no para sí misma, que conseguía sacar una sonrisa a personas tristes, sin conseguir si quiera una para ella misma. Y si, es cierto que sigo dependiendo mucho de la atención que la gente presta en mi, que necesito del cariño de alguien para poder mantenerme firme y no caer, pero estoy convenciéndome de que hay caminos que se recorren sola, que la paciencia es nuestro mejor amigo y que..., que hemos venido para ser felices, para vivir, para disfrutar, y lo gracioso es que de esa cosa tan simple me he dado cuenta hace tan solo unos meses. Yo antes vivía esperando acontecimientos que se quedaban a la altura de mis rodillas, esperando a personas que no estaban a la altura de mi amor... Y no, yo no quiero volver a ser la de antes, tampoco en este monstruo superficial en el que me estaba convirtiendo... quiero ser, SIMPLEMENTE, lo que el alma me pida en cada momento y sencilla, tal vez, como la vida misma...
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