martes, 13 de diciembre de 2011

Conformista

Si me preguntas si me gusta tu compañía, la respuesta es sí. Sin embargo, si quieres saber si puedo vivir sin ti, la respuesta también es si.
Clara, sencilla, directa. Ya no reina en mí esa necesidad de necesitarte, por una vez soy conformista con el momento. Adoro tus besos, me gusta gustarte, sigo feliz aquí, en mi habitación de color rosa, en mis cuatro paredes que hoy me arropan, porque saben que hace demasiado frio ahí fuera. Me encuentro en el punto exacto en el que he sabido compensar mi felicidad con los malos momentos, y sobre todo he sabido valorar lo que tenía cuando lo tenía. Siempre he pensado que la ambición es buena, el ser ambicioso en sí, pero también soy de las que se preguntan cuál es el límite hasta el inconformismo.
Quizás sea la navidad que se aproxima ante nosotros, o la ansiada madurez que empieza a brotar en las raíces de mi alma, unas manos inesperadas que vinieron a darme un abrazo o tal vez, tan solo fueron unas palabras de ánimo, de alguien que en su día fue especial para mí. Mucho en lo que pensar y poco de lo que preocuparse. Aún así, sigo esperando a esa persona que venga para quedarse, aunque su llegada ya no me impacienta. Cuando tenga que venir, vendrá, y yo lo sabré y... él también. 
Agradezco la fuerza que me alcanzó en los momentos más duros, me siento orgullosa de mi misma. No me rindo ante las adversidades, y aunque todavía es demasiado pronto para cantar victoria, puedo decir que quizás este sea el equilibrio que necesitaba...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Para cada persona que (m)(h)e amado.

Una vez eché de menos... Eché de menos fundirme en esa piel pura y tersa, eché de menos recorrer cada poro de su alma, cada lunar de su espalda, cada trocito de su vida que no fue descubierta. Eché de menos tocar suavemente sus labios con mis dedos , sin llegar a besarlos, simplemente, sentir esa sensación, como si estuvieran a punto de prender la mecha de fuegos artificiales, y al llegar a lo más profundo de él, explotar.
Aquella noche eché de menos, y lloré. Y no fue un llanto normal, no. Lloré de rabia, de impotencia al no tenerle. Y lloré también, por cada beso que anhelaba, por todas esas sonrisas que fueron robadas, por cada caricia en los más hondo de mi piel, por cada mariposa que fue escapando de mi estomago aquel verano del 72, por cada experiencia vivida, por las subidas al mirador en plena madrugada, por esas largas conversaciones acerca del futuro, de viajes, de vida,  por todas esas noches que nos quedamos sin aliento.., y cada beso en el lado oeste de mi mundo.  

Pero también lloré para darles las gracias, por la felicidad tan plena que llegué a alcanzar algunos días de mi vida, por esos te quiero que acallaban cualquier duda que albergara nuestra mente. Sigo brindando a tu salud, nunca dejaré de hacerlo. Y por dar las gracias, solo me cabe regalar palabras. Ellas son una parte fundamental de mi vida, son las que haces que conozcas a mi yo más profundo, son aquellas que me escuchan cuando nadie más quiere hacerlo. Son lo más valioso con lo que puedo obsequiaros, y lo hago, porque no quiero que quede nada por decir, ninguna duda. Esta soy yo, estas son mis palabras, son mi sensación, son las única con la que puedo pedir perdón, con las que puedo perdonar, y te las regalo por lo que siempre fuiste, eres y serás para mí. 

martes, 22 de noviembre de 2011

Crecer, vivir, creer

Atada a unas cuerdas que empiezan a llenarse de sangre, aferrarme a una mano que ya no existe, volver a caer en la misma mierda de siempre, y al anochecer derrumbarme ante el techo de mi imaginación, ante la absurda idea de preguntarme ¿Por qué?
Mi droga es el amor, y yo estaba desintoxicándome, estaba empezando a comprender por qué no podía ser, más bien estaba auto-convenciéndome de que no podías ser tú. Y de repente, vuelves a aparecer para poner mi mundo patas arriba. Qué locura... Nadie puede imaginar por un instante, la manera en que un día me tembló la voz, nadie puede llegar a experimentar este grado de rabia, de impotencia, de decepción ante mí misma, como el que siento yo en este momento. Y es tan frustrante darse cuenta de la realidad, es tan frustrante que aparezcan las respuestas que un día necesité y no estuvieron, y de repente, ¡zas!, regresan cuando me encuentro justo en el medio de una fina cuerda sobre el mas precipitado vacio.

¿Miedo?
Miedo.
No sé cómo encajar esto, no sé qué hacer. Jamás me he encontrado tan perdida como me encuentro esta noche...

¿Sabes? Un día me preguntaste porque había cambiado tanto, porque ya no era la misma, porque me había vuelto como todas las demás. Y te respondí que tenías razón, y me pregunté a mi misma porque lo había hecho. Porque deje de renunciar a mis principiosm, a mis ideas. Pues bien, he encontrado la respuesta.
Creo que tan solo una vez fui de esa clase de personas que se aferran a algo o alguien como salvavidas, creo que tan solo una vez en mi vida (aunque algunas veces haya dicho lo contrario) he apostado todo lo que tenia. Y lo hice porque jamás había estado tan convencida y segura de algo y de alguien como lo había estado yo contigo.
A lo largo de estos meses he creado una relación muy fuerte conmigo misma, he creado unos vínculos especiales con mi alma. He aprendido que significa madurar (no quiere decir que aun lo haya experimentado en su totalidad), estoy aprendiendo a dominar mis sentimientos, a olvidarme de lo que un día nos unió, el porqué fuiste tú y no otro cualquiera. Estoy creando mi filosofía de vida, una nueva relación entre mi mente y mi (co)razón. Si cambiar los errores que cometí en el pasado significa madurar, si, estoy madurando. Si he cambiado tantas cosas creo que es por eso, porque alguna vez fui de esa clase de personas que lloraban regularmente una vez a la semana, que se vestía para los demás y no para sí misma, que conseguía sacar una sonrisa a personas tristes, sin conseguir si quiera una para ella misma. Y si, es cierto que sigo dependiendo mucho de la atención que la gente presta en mi, que necesito del cariño de alguien para poder mantenerme firme y no caer, pero estoy convenciéndome de que hay caminos que se recorren sola, que la paciencia es nuestro mejor amigo y que..., que hemos venido para ser felices, para vivir, para disfrutar, y lo gracioso es que de esa cosa tan simple me he dado cuenta hace tan solo unos meses. Yo antes vivía esperando acontecimientos que se quedaban a la altura de mis rodillas, esperando a personas que no estaban a la altura de mi amor... Y no, yo no quiero volver a ser la de antes, tampoco en este monstruo superficial en el que me estaba convirtiendo... quiero ser, SIMPLEMENTE, lo que el alma me pida en cada momento y sencilla, tal vez, como la vida misma...

martes, 25 de octubre de 2011

Pero en el aire permanece...

Raramente, hay historias que terminan igual de bonitas que empiezan.
Esta mañana tuve una premoción, fue como una señal del destino, fue como si el universo me hubiese mandado una señal, una respuesta a mis preguntas. Al despedirnos, de repente empezó a llover, empezó a hacer un frío terrible, las hojas empezaron a caer, comprendí que había terminado "mi verano", y con ello, nuestra historia. Y aunque suene triste, no lo es, es precioso, fue intrigante, mágico, como una sinfonía a punto de acabar, como el final de un orgasmo, la explosión de  nuestro propio big bang. Al subirme a ese autobús comprendí que todo había acabado, pero había acabado con un beso en los labios. Y nada que termine con un beso puede ser malo. Ese beso fue nuestro propio "adiós", nuestro "gracias por a ver venido", mi "siempre te llevaré en el corazón". A medida que nos alejábamos sentía que también lo hacían nuestras vidas, nuestros caminos se separaron. Y nadie dijo nunca una sola palabra. No sabría explicar con palabras esa sensación, no existen adjetivos para contarte aquello que acababa de presenciar. No estoy triste, pues me alivia saber que las personas verdaderamente importantes nunca se marcharán de mi corazón. El único sitio donde no pasarás a la historia; el único en el que te sentirás vivo todos los días del año. Sin duda, uno de los capítulos más importantes de mi vida.
 Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado pero he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajos los árboles, aprendiendo uno del otro y creciendo en el amor. El mejor tipo de amor, es aquel que despierta el alma, te trae paz a la mente y te hace aspirar a más, eso es lo tu me has dado y lo que yo he esperado darte siempre.
  
Sin complejos, sin dudas, sin miedo; soy yo.

jueves, 20 de octubre de 2011

The power of happiness

Hoy me desperté sobre una mañana algo gris con los sentimientos a flor de piel, aunque no sea un día con sol, toda mi energía alumbra mi habitación. Esa energía también alumbra mi vida, y puedo decir enredada aún entre mis sábanas, que mi vida es maravillosa, que la fe me alimenta día a día, que el amor mueve montañas, y que como tú no hay nadie.
He decidido dejar la auto-compasión a un lado, y ser más positiva en todo aquello que se pueda. Desde hace alrededor de cuatro meses, después de haber estado en, puede que sea, uno de los golpes más duros de mi, por ahora, corta existencia, TODAS, TODAS, TODAS las mañanas me conciencio de que el día de hoy se me pueden presentar una gran variedad de obtáculos, voy a tener pequeñas pruebas, que resolveré o mal o bien, pero que pase lo que pase no me hundiré, no lloraré si no merece la pena, y solo me enfadare cuando mi autocontrol se balancee, pero sobre todo, valorar primero la situación en la que me estoy desenvolviendo. Es decir, antes de hace ninguna de esas tres cosas Siempre me pregunto ¿Merece la pena?, ¿merece la pena llorar por esas palabras feas que escuchaste? ¿Merece la pena hundirse por no poder tenerlo todo? ¿ y enfadarse con alguien? Porque para mí, generalmente cuando uno está enfadado o triste o hundido, transmite esa energía a las personas con las que se rodea. Y ocurre exactamente lo mismo si es al contrario. A lo que iba, cuando al formularme alguna de esas tres preguntas, aunque sea en solo una, la respuesta es sí, entonces la llevare a cabo. La verdad y es que es cierto, que por el momento ninguna de esas tres preguntas han sido respondidos con dicha respuesta.
Y para finalizar, al anochecer, justo antes de que empiece un nuevo día, hago una valoración de este, pongo en una balanza los momentos buenos que ha tenido y los malos. Si son buenos, perfecto, si son malos... pues también; significa que te has dado cuenta de que hay algo que tienes que cambiar y no hay nada mejor en el mundo que intentar cambiar las cosas que no te gusten. O al menos intentarlo. Para mí, ese es uno de los pasos más agigantados que he dado hacia este camino llamado madurez.     

sábado, 15 de octubre de 2011

Después de hacer cien borradores, de hacerme mil preguntas, dos mil contradicciones, darle un millón de vueltas a la cabeza, solo llego a ... ¿Merece la pena? ¿Y si lo intento y sale mal? o aún peor... y si ni siquiera lo intento? ¿Es suficiente, o no lo es? 

domingo, 9 de octubre de 2011

Nuevas sonrisas.

Algunas personas hacen tu risa un poco más fuerte, tu sonrisa un poco más brillante y tu vida un poco mejor.
Esta mañana publiqué un tweet que decía lo siguiente: "Después de una mañana de reflexiones y preguntas llego a la conclusión de que soy muy afortunada. No preguntes porqué"


Pues si, me gustaría responder a ese porqué. No se que estalla hoy en mi, unas ganas locas de poder abrirme quizás un poco más. La verdad es que siempre he presumido de saber quién soy y cómo soy. Como también creía que no tendría ningún reparo en cambiar lo que menos m/te gustara/gustase de mi. Siempre me define como alguien extrovertido, abierta, sin miedo a decir lo que piensa. Yo creía que no era tan difícil llevar a las palabras los sentimientos que albergaban en mi cabeza. Y ahora me doy cuenta de que, es terriblemente difícil ¿Porque esa maldita frustación a decir más de la cuenta? ¿Porque esa cobardía a esperar respuestas contradictorias? En estos últimos dos meses, me hiciste ver el miedo que le tengo a decir lo que siento. A veces cuando escribo en el blog, me llevo casi tres horas para poner una puta frase que no suene demasiado directa, pero que la entiendas, que la asimiles y que te haga pensar. Y no, al final no consigo nada. Creo que hay veces en la vida, en las que uno se tiene que arriesgar, tiene que alzar la voz y sin temblores decir las cosas de la manera en que son.


Y si, soy muy afortunada por poder contar contigo en noches como esta, en tenerte algunas mañanas a mi lado de la cama, me siento afortunada pro poder decir que soy feliz, y que tu tienes la culpa.